Graciela Amaya García

Nació en San Salvador (fines del siglo XIX). Llegó a Honduras en 1915 e inició actividades políticas, como militante del Partido Comunista, y de organización sindical y femenina, activando en la Sociedad Cultura Femenina, fundada en 1926. Ha dejado testimonio de la época y de su actuación en ella, en obras intituladas Páginas de lucha revolucionaria en Centroamérica. México, 1971.

En las trincheras de la lucha por el socialismo: México, 1975. En tono auto-biográfico se ha analizado: “Yo pregunto ¿cuál fue mi delito? y respondo: luchar por la liberación de Honduras. . . De los militantes sobrevivientes de la década del 20, en Tegucigalpa, Honduras, soy una, tal vez la única, que permanecí firme en la lucha revolucionaria ya que algunos se marginaron y otros marchan por sendas extraviadas. . . He sufrido prisión, destierro, persecución y vigilancias constantes en Guatemala, El Salvador y principalmente en Honduras.” Fue puesta presa y vejada el 5 de julio de 1944, por haber participado en la organización de las manifestaciones del 29 de mayo y 4 de julio de ese año, solicitando la liberación de los presos políticos y la renuncia del Presidente Carias.

De ella se ha expresado así Víctor Meza: “Representa toda una etapa histórica, la más dura y difícil quizás, del proceso de organización y consolidación del movimiento obrero en esta región y particularmente en Honduras. . . La vida de esta mujer ejemplar está estrechamente ligada a las primeras luchas de los trabajadores de nuestra patria por organizarse y consolidar un movimiento reivindicador en defensa de sus intereses”. En 1977 regresó brevemente a Honduras, siendo homenajeada por estudiantes y obreros. Residió en México.

De ella ha dicho Medardo Mejía: “revolucionaria centroamericana…luchadora que ha sabido sacrificarse por la causa de los obreros con el más completo desinterés y sin ningún afán de notoriedad”. Víctor Meza la evaluó así: “La deuda del movimiento obrero de Honduras con esta mujer admirable es muy grande… sigue siendo un ejemplo para todos los luchadores democráticos y combatientes por la causa de los trabajadores”.

Para Mario Membreño, “Graciela Amaya de García rescató para la historia de las luchas sociales en Honduras todo un período de casi tres décadas que se mantuvo durante mucho tiempo prácticamente desconocido…” Falleció en México (1995).