León Alvarado

Nació en Comayagua (1818), m. en Londres (1870).’ En 1853, junto con Justo Rodas, y a nombre del Gobierno hondureño, firmó la contrata mediante la cual se le otorgaba al norteamericano Ephraim G. Squier la concesión para ia construcción del Ferrocarril Interoceánico que uniría la costa caribeña con la del Pacífico.

En 1862 fue comisionado para que actuara como mediador en el conflicto entre Guatemala y El Salvador. En 1863 el Senado hondureño le reconoció sus méritos y lo declaró Benemérito de la Patria por sus gestiones para evitar la guerra entre esas dos naciones y por sus esfuerzos tendientes a solucionar la deuda del país.

En 1866 fue nombrado, junto con Carlos Gutiérrez, para gestionar empréstitos con bancos europeos que permitieran el financiamiento del proyectado Ferrocarril Interoceánico. Su buena fe, inexperiencia en este tipo de gestiones y una progresiva enfermedad hicieron que tanto Gutiérrez como Víctor Herrán, representante diplomático de Honduras en Francia, abusaran de Alvarado, concertándose préstamos por seis millones de libras esterlinas de los cuales el Estado hondureño recibió apenas un poco más de medio millón de libras esterlinas, creándose así la tasa de endeudamiento mas elevada, per cápita, en el mundo.

Con el título de Apuntamiento sobre Centro-América, particularmente sobre los Estados de Honduras y El Salvador, París, 1856, tradujo al español la obra de Squíer, bajo el seudónimo Un Hondureño. Sus restos descansan en la Iglesia del Carmen en Comayagua. En 1893 el Congreso ordenó la erección de un busto en su memoria y el Colegio de segunda enseñanza de su ciudad natal fue bautizado con su nombre.