Policarpo Bonilla

Nació en Tegucigalpa (1858). Se graduó de Abogado en 1878. Diputado y Gobernador Político del departamento de Tegucigalpa durante la Administración de Luis Bográn. Candidato a la Presidencia en 1891, fue derrotado por Ponciano Leiva, candidato oficial. Al ser desterrado, se marchó a Nicaragua, regresando a Honduras en 1894, y con apoyo nicaragüense, derrotó a las tropas gubernamentales encabezadas por Domingo Vásquez. Presidente de Honduras de 1893 a 1899. En 1903 fue electo diputado de Copán, encabezando la oposición Liberal contra el Gobierno del General Manuel Bonilla, por lo que fue hecho prisionero junto con otros diputados en febrero de 1904, lo que significó un golpe de estado. Fue liberado en 1906.

En 1907 encabezó la rebelión que derrocó a Don Manuel. Durante la Presidencia de Miguel R. Dávila fue nombrado delegado de Honduras a las Conferencias de Washington y posteriormente Ministro de Honduras en México. Jefe de la Delegación de Honduras durante la mediación realizada en la capital estadounidense para resolver el problema fronterizo entre Honduras y Guatemala, representante de Honduras en las conferencias de Versalles; Diputado de la Asamblea Federal Constituyente, con ocasión del centenario de la proclamación de la Independencia centroamericana, que emitió la Constitución Política de la República de Centroamérica. Candidato a la Presidencia por un sector del Partido Liberal para las elecciones de 1923, obteniendo el segundo lugar detrás del ganador, Tiburcio Carias. Falleció en New Orleáns (1926).

Para Guillen Zelaya Policarpo Bonilla es el hondureño que más ha contribuido a crear en la conciencia individual y colectiva el amor a la libertad. Puede decirse que a él corresponde, desde el punto de vista de las libertades, la reforma política de mayor trascendencia que se ha operado en Honduras pero no fue el de Policarpo Bonilla un gobierno de administración, la tenacidad, valor, inteligencia, fueron virtudes que se sumaron en la personalidad del Dr. Policarpo Bonilla, uno de 1os hondureños que más hondamente han conmovido el alma nacional, a quien se debe la evolución política de mayor trascendencia realizada hasta hoy en Honduras.

Antes de Policarpo Bonilla, los derechos ciudadanos existían solamente como un reclamo de unos pocos, generalmente de los espíritus de reelección. Después de la reunión que él llevó acabo y que lo colocó en la Presidencia de la República, la libertad de sufragio y la libertad de pensamiento fueron ya conciencia colectiva y el pueblo ha reclamado su permanencia como algo necesario e irrenunciable en la vida de la República… es sin duda uno de los héroes de las libertades públicas hondureñas.

De acuerdo a Ramón Oquelí, Bonilla fue un político que con valentía, entereza ciudadana, ambición de mando y una bien meditada estrategia, intentó producir cambios decisivos en la vida pública hondureña y reconstruir Centroamérica, su sueño obsesivo.

Para Paulino Valladares, el único gobernante que sistemáticamente pretendió organizar un gobierno de partido fue el Doctor Don Policarpo Bonilla.

Eclesiástica lo nombró Párroco del Sagrario de Comayagua en 1862. Habiendo entrado en conflicto con el Presidente José María Medina se vio obligado a abandonar el país en 1864 dirigiéndose al territorio salvadoreño. Apoyó la facción de Olancho que se rebeló en 1864-65 contra la autoridad de Medina. Al regresar a su país se trasladó a Choluteca siendo nombrado cura de esa parroquia.

Durante el gobierno de Céleo Arias fue desterrado hacia México, donde vivió por catorce años, regresando al puerto salvadoreño de La Unión, donde falleció. De él dijo Antonio R. Vallejo: “era conservador convencido, entusiasta, firme, que no esquivaba ninguna fatiga, a trueque de que su partido mandara en Honduras.