Rafael Leonardo Callejas Romero

Nació en Tegucigalpa (1943). Realizó estudios superiores en la Universidad de Mississippi, entre 1961-66, graduándose en Economía Agrícola. En 1967 se especializó en Desarrollo Agrícola en Holanda. Se inició en política durante la campaña presidencial de Ramón E. Cruz, 1971.

Ministro de Recursos Naturales en el gobierno de Melgar Castro. Entre 1980 a 1982 ocupó el puesto de Tesorero del Partido Nacional, candidato a Designado a la Presidencia en las elecciones de 1981, miembro de la Comisión Política (1983-84) y de la Comisión Coordinadora, candidato a la Presidencia de la República por dicho partido en 1985, obteniendo, individualmente, mayor número de votos: 656,928, que su más cercano contendiente, José Azcona, por el Partido Liberal, quien logró, también a nivel individual, 424,346 sufragios, el 93.8o/o y 53.9o/o respectivamente, al interior de sus respectivos partidos: Nacional y Liberal, lo que significó, que a nivel individual, Callejas recibió el 41% del total nacional de votos emitidos en tanto Azcona logró el 26.5%, a nivel individual. En las elecciones del 26 de noviembre de 1989 obtuvo el 52% de los sufragios, contra 45% de su principal contendiente, Carlos Flores Facussé, candidato del Partido Liberal, llegando así, en su segundo intento, a la Presidencia de Honduras para el cuatrienio 1990-1994.

Pertenece o ha pertenecido a varias asociaciones y empresas privadas, entre ellas: Banco Mercantil, Asociación para el Progreso de Honduras y otras. En 1989 fue nombrado Vice Presidente de la Unión Democrática Internacional, representando a Latinoamérica.

De acuerdo a un análisis elaborado por el Boletín Informativo Honduras, en su entrega No. 92, tanto los antecedentes de Callejas tomo de su principal contendor político en las recién pasadas elecciones, Carlos Flores F., “permiten hablar de un monopolio político conservador… ambos dirigentes políticos son jóvenes… dueños de una visión empresarial en el manejo de los intereses públicos y privados, pragmáticos, respetuosos de la influencia castrense y norteamericana, fáciles de presentar al electorado como productos políticos de consumo masivo, poseedores de antecedentes polémicos y definidos ante la opinión pública por sus ideas antipopulares. El mismo Boletín, en su número 56 agrega: “Sus ideas y concepciones no son nada originales. Un conjunto de lugares comunes adosados con una propaganda técnicamente muy bien diseñada y una imagen publicitaria de joven triunfador.

Se presentaba como una especie de emisario de la “nueva derecha” hondureña, una derecha que no ha surgido sobre las ruinas de la vieja derecha tradicional y oligárquica sino que se ha limitado a insuflarle a ésta “nueva energía”, proporcionándole un rostro joven y atrayente que logró captar el voto de una nueva parte de los nuevos electores…”.

Diario El Heraldo lo escogió como Hombre del Año 1989, justificando la decisión en estos términos: “La causa principal que determinó esta designación… es la conducta política y no necesariamente el triunfo comicial del líder nacionalista… hombre de ideas ponderadas y sensatas, en sus discursos fue directo en la transmisión de sus puntos ideológicos y doctrinarios. Su oratoria nunca proyectó ofensas para ninguna persona. Fustigó con severidad las acciones negativas de sus oponentes, pero se abstuvo de lanzar frases calumniosas y ultrajantes para ninguno de ellos en el orden personal y se cuidó de frenar los ímpetus de sus parciales, muy a pesar de la ola caliente de pasiones sectarias desatadas a lo largo de una campaña prolongada; en la tumultuosa campaña de 1985…fue el candidato presidencial más votado por el pueblo hondureño.

De nuevo probó públicamente su desprendimiento político al aceptar la victoria de sus oponentes en una elección anticonstitucional, buscando la salvación del recién establecido orden constitucional, lo que obviamente se logró… tuvo la suficiente entereza de unir las partes del Partido Nacional de Honduras, fraccionado por la carencia de líderes y la multiplicación de “hombres providenciales”… La conducta política y social del licenciado Callejas, caracterizada por su disposición de gerente moderno, estableció líneas generales y específicas dentro del nacionalismo asignando a cada dirigente sus propias responsabilidades… La personalidad joven, reflexiva, participativa y confiablemente amistosa del Licenciado Callejas atrajo no solamente la atención de los votantes nacionalistas… sino de los ciudadanos militantes de otros partidos…” Su abrumadora victoria electoral permitió’ al Partido Nacional tener control del Poder Ejecutivo y mayoría en el Legislativo y Judicial. No obstante, Callejas decidió integrar en la Administración Pública, incluso a nivel de Gabinete, a representantes de otros partidos políticos legalmente reconocidos.

La profundidad de la crisis económica (déficit fiscal, desempleo masivo, desequilibrio en la balanza comercial, presión de organismos crediticios internacionales) será el principal escollo durante su gestión presidencial”. En opinión de la académica española Marta Elena Casaus Arzú, la presidencia de Rafael Leonardo Callejas representaba una tendencia generalizada en toda Centroamérica: el retorno al poder de las tradicionales oligarquías centroamericanas mediante una metamorfosis económica y social, aun cuando éstas se enfrentaban a un amplio reto político contra su antigua hegemonía en el poder.

Callejas representaba un tipo de “intelectual orgánico” portavoz de un nuevo proyecto político neo-liberal y de una “nueva derecha” que reflejaba, a nivel centroamericano, la “recomposición del bloque dominante.” El hondureño Darío Euraque, por su parte, cuestiona parcialmente esta aseveración, sobre todo en lo que respecta a que los Callejas se entroncan con “antiguas redes familiares que detentan el poder desde la época colonial”. Euraque sostiene que superficialmente pareciera que sí, puesto que la historiografía existente registra antecedentes, en Honduras, al menos del apellido Callejas ya para fines del siglo XVIII.

No obstante, “si Rafael Leonardo Callejas procede de antiguas familias coloniales, éstas no parecen haber formado parte de las familias pudientes y dominantes de la época colonial y post-colon¡al…el poder económico de los Callejas no goza de una genealogía colonial. De hecho, parece ser que fueron los enlaces matrimoniales de los Callejas durante las primeras décadas del siglo actual, junto con la adquisición de posiciones políticas, las que les sirvieron para establecer un poderío social y económico ahora ampliamente reconocido…Estas relaciones, conjuntamente con el enlace matrimonial con la familia Valentine, parecen ser los orígenes del poderío económico, social y político de los Callejas…

Rafael Leonardo Callejas no parece haber sido un “intelectual orgánico” portavoz de una oligarquía hondureña con arraigo colonial. El actual poderío económico de los Callejas es muy probable que no se remonte más allá de las últimas décadas del siglo pasado o las primeras décadas del siglo actual…ni los Callejas ni otras familias con mucho más abolengo colonial detentan hoy el poder en Honduras.” Para Rodolfo Pastor F. Callejas es un hombre convincente; quizás incluso honorable.

Es un presidente informado y coherente; mucho de lo que dicen es cierto, como cuando asegura que a estas alturas es imposible volver al esquema de los controles simples o burlarse de la democracia. Se ha creado un régimen de opinión publica que vuelve cualquier atentado antidemocrático un riesgo grave y se ha desarrollado un mercado real que corrige e inhibe distorsiones…incumplió muchas promesas que solo requerían de voluntad política. No aseguró la democracia de su propio partido. No cumplió la promesa de prescindir de las partidas confidenciales para darle trasparencia al presupuesto: no le dio transparencia al manejo de los precios de los combustibles, que se rehúsan a bajar pese a sus profecías fementidas.

Hay evidencia sobrada de que existen sectores del partido de gobierno que pretenderían instrumentarlo para su beneficio privado y burlarse de la democracia y del electorado. El Presidente tiene razón cuando aduce que nadie puede negar la obra de su gobierno. Están a la vista las carreteras reconstruidas y las construcciones del FHIS…Callejas incluso destinó fondos legítimos del gobierno para algunas obras culturales como el Museo de San Pedro Sula o para los esfuerzos de los ecologistas; pero engaña al pueblo cuando asegura que ha pagado o condonado la deuda, porque Honduras debe hoy más que nunca; debe más en términos reales, más en términos per cápita y más que jamás en relación a su capacidad de pago.

Rafael Callejas es un hombre articulado y coherente, aunque se tropiece ocasionalmente en la sintaxis. A diferencia de otros políticos que no hablan, si no que le dan cuerda a la sinfonía de retórica vacía, el discurso de Rafael Leonardo se ha vuelto digerible, pero incluso a sus seguidores les cuesta cada vez más creerle y es difícil que el pueblo se trague el cuento de que ha mejorado la condición general del hondureño. Quizá ha creado 200 mil empleos, habrán aumentado los salarios nominales y la venta de hamburguesas por las transnacionales, pero nadie puede ocultar la inflación acumulada sin precedentes que golpea al productor y deteriora la condición de las mayorías; están a la vista el número de la mortalidad infantil y el aumento en el desempleo, todos resentimos como consecuencia la criminalidad, la delincuencia y la inseguridad, así que aunque no niegue sus logros o el encanto personal del presidente, la historia nada olvida y no se llama a engaño.” (Pastor F. Tiempo, 29 junio, pp. 8, 36.

De acuerdo al Diario El Heraldo (3 de diciembre 1993), “el Presidente Callejas Romero ha sido el gran campeón de los mercados libres en Honduras. Firme creyente de la ley de la oferta y la demanda, de la libertad de los capitales financieros, de la libertad de producir y comercializar, de la libertad de la competencia nacional e internacional, de las fronteras libres para comerciar, de la libertad de mano de obra regional, de la incorporación de Honduras a los mercados mundiales. Los resultados positivos de esta experiencia todavía no rinden lo suficiente como para producir un retroceso de la pobreza y una recuperación de las finanzas nacionales.

Una de las razones fundamentales está determinada por el incipiente flujo de capitales extranjeros y por el espíritu temeroso de los empresarios hondureños en aceptar el riesgo de la competencia…La política abierta y condescendiente del presidente Callejas Romero fue mal interpretada y como primer efecto mal aprovechada y con saldos congestionaste en lo social y en lo económico. Los productores hondureños creyeron que la libertad de mercados implicaba el consentimiento de sus excesos como la variación hacia arriba de los precios de sus productos, en cualquier momento, como coyuntura propicia como la de ahora (una época de transición gubernativa), en donde todo debe ser permitido, según sus puntos de vista.”

En opinión de Rodolfo Pastor Fasquelle, cuando Callejas llegó al poder en 1990, “las carencias eran inmensas y se había caído en la inercia…tuvo coraje para actuar en forma consecuente. Callejas probó ser líder, mostró temple y carácter.” Entre los méritos que encuentra, en su condición de gobernantes se encuentran éstos: “saneó en forma profesional las finanzas del Estado, lo cual era necesario; abrir el mercado, le quitó la modorra al aparato productivo, impidió que la especulación se le fuera de control; avanzó en el proceso de privatización; logró un crecimiento relativo de 5.6% con un 14% de inflación, que es de los mejores rendimientos entre las economías de la región; dejó un patrimonio material sustancial.”

Para Julio Escoto fue “un inteligente gerente conservador cuyo último año de gobierno ensombreció a Honduras cual paisaje en corrupción”. Para Felipe Elvir Rojas, “Callejas ¿Caudillo moderno? El Partido Nacional ha hecho de Rafael Leonardo Callejas su Caudillo, no a la usanza de Carias, montaraz y agresivo violento y despiadado, si no culto y refinado, compresivo y humano que, con sutileza, logra sus propósitos, no encarcela ni persigue a nadie…es tolerante con sus adversarios, conoce las debilidades humanas y sabe cómo explotarlas, es pues, un caudillo moderno, con sagacidad e inteligencia incuestionables, como estadista, ha sorteado todo género de problemas. Su modus operandi ha sido la concertación, dialogando con los distintos sectores de la sociedad para terminar haciendo lo que a él le conviene. …ha domado los huracanes…ha sacado partido a la crisis, como la última.”

Para Armando Cerrato, “Callejas ha ido más allá de la simple actuación política en busca de una conciliación de clases que facilite un populismo que mantenga a la burguesía nacional al frente de los destinos de la nación, ha fortalecido a la clase dominante, minando casi hasta la extinción a la siempre peligrosa clase media y partido en dos a las organizaciones populares…Callejas sabe que cualquiera que tome el poder no tendrá más alternativa que responder a los interese de clase, los de la que lo elevaron al solio presidencial que siempre será la dominante, la del poder económico y no la de origen, por lo que, una especie de reformismo será la mejor forma de contener una recomposición social de corte verdaderamente popular, vale decir una revolución.

La formación del actual presidente en materia humanista y su madera de estadista le mantiene actualmente en niveles de popularidad …aunque ha golpeado duramente al pueblo, sabe proyectar y ha creado y maneja una imagen paternalista que es esencial en las relaciones entre gobernantes y gobernados, mientras sus adversarios políticos se diluyen en puñetas de una paja interminable que les impide aterrizar sobre lo que harían en caso de llegar al poder… cualquiera que asuma el poder…el 27 de enero de 1994, no tendrá más alternativa que asir la herencia callejista que, invariablemente, conduce a un populismo burgués reformista, arrevolucionario y engañador, placebo y atenuador que exigirá tal cuota de sacrificio de las clases altas que posiblemente lleve a sus integrantes al convencimiento que una repetición política es lo mejor a que puedan aspirar y presione una reforma constitucional que elimine la trabas para que un ciudadano que a cualquier título haya ostentado la primera magistratura de la nación pueda volver a ser elevado al solio presidencial.”