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Papel de José Cecilio del Valle en la independencia



La figura de José Cecilio del Valle se encuentra estrechamente ligada a la independencia de Centroamérica. Supo realizar la transición política del período colonial a la época independiente. De línea moderada, Valle pasó de opositor de la independencia, a ser un defensor de la misma, luego que esta se había adoptado.

José del Valle era un hombre maduro durante los primeros acontecimientos de la Independencia. A raíz de la invasión francesa a España en 1808, que destronó al rey Fernando VII y creó un caos político en la península ibérica, los españoles se rebelaron en contra de el invasor, negándose a reconocer al francés José I como su monarca, y convocaron a una asamblea nacional constituyente en la cual se promulgó la Constitución de Cádiz en 1812.

Esta constitución establecía el sufragio universal, la soberanía nacional, la separación de poderes, la libertad de prensa, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas. Estos cambios repercutieron en Centroamérica.

Los liberales centroamericanos los recibieron con entusiasmo, y comenzaron a propagar la idea de la independencia, ante la oposición del régimen colonial. En 1811 se llevaron a cabo en San Salvador y Nicaragua, los primeros actos de insurrección en contra el gobierno de la colonia española; actos que fueron duramente reprimidos por el Capitán General, José de Bustamante y Guerra.

Al año siguiente (25 de noviembre de 1812), se celebraron en Centroamérica las primeras elecciones para ayuntamientos y diputaciones. Así, los liberales intentaban crear las primeras instituciones democráticas, a pesar de la hostilidad de Bustamante, fuerte opositor a la constitución de Cádiz.

Debido a estos acontecimientos, Valle temió una revuelta en el Reino de Guatemala, por lo que consideró conveniente hacer mejoras antes de proclamar la independencia. Su vasta experiencia laboral en asuntos de la administración publica durante el periodo colonial (1803-1821) le había revelado a Valle las «debilidades» de Centroamérica, lo que quizás le hizo dudar de la capacidad de ésta para ejercer su autonomía como nación.

Conjuración de Belén

En 1813 tuvo lugar la Conjuración de Belén,20 que fracasó en sus objetivos. Durante estos hechos Valle no solo no se mantuvo al margen de los mismos, sino que recibió nuevas muestras de consideración y fue nombrado con el cargo de Auditor de Guerra del ejército y Provincia de Guatemala.

Debido a la postura de Valle ante los hechos, sus adversarios le consideraron un opositor de la independencia. Para escritores como Ramón Rosa, Valle continuaba siendo el empleado «sumiso» del gobierno colonial: «Explicable es la conducta de Valle en aquella época»…»porque él se había educado bajo ese régimen, había obtenido confianza, consideraciones y honores, además de ser empleado del mismo. Pudo creer que sus sentimientos de lealtad lo comprometían de manera indeclinable… Así debió creerlo cuando tuvo la conducta que observó contrariando la causa de los independientes».

Sin embargo, historiadores y su mismo adversario político, Pedro Molina, aseguran que Valle, «era como buen americano amigo de la independencia; pero como hombre prudente sabía esconder sus tendencias». Sumado a esto, los escritos de Valle también revelan, que éste siempre creyó en el derecho de las naciones a obtener su libertad.

Sabía que era imposible «que un pueblo continúe siempre gobernado por uno muy distante.» Pero pensó que no era el momento justo de proclamar la independencia, y la condicionó bajo el argumento que debía oírse el voto de todas las Provincias antes de emitir un juicio final.

La Independencia

En 1818 Bustamante dejó el poder y le sustituyó Don Carlos Urrutia, hombre de carácter débil quien dio respiro a los independentistas. Durante su gobierno estos ganaron terreno, pero su empuje fue más vigoroso en 1820 cuando el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de 1812.

A consecuencia de esto, se declaró en Centroamérica la libertad de imprenta. El doctor e independentista Pedro Molina Mazariegos aprovechó esta oportunidad y fundó «El Editor Constitucional» a través del cual promovió la independencia. Valle, a su vez, fundó «El Amigo de la Patria» periódico en el que combatió las ideas políticas de Molina.

Si Molina era la bandera del radicalismo, Valle representaba la idea moderada. Las apuestas de Molina y Valle dieron lugar al nacimiento de dos partidos políticos: Los Gazistas del cual Valle era el jefe y los Cacos liderados por Pedro Molina.

Ambos se fueron a elecciones para diputados a cortes, imponiéndose el partido de Valle. Pero los Cacos lograron una victoria al deshacerse del Capitán Urrutia y en su lugar colocaron al sub-inspector del ejército Don Gabino Gaínza el 9 de marzo de 1821. Gaínza un hombre de edad avanzada y de carácter débil y voluble.

En México, la revolución obtuvo un completo triunfo y a través del Plan de Iguala declaró su independencia total de España el 24 de febrero de 1821. Con tal suceso, creció el deseo de los liberales guatemaltecos, y condescendiendo Gaínza a sus peticiones, convocó a una junta para que en ella se decidiera la marcha política del país. Ramón Rosa relata el momento cumbre de la Independencia de la siguiente manera:

Los independientes guatemaltecos… apremiaron a Gainza con sus instancias y representaciones, halagando, a la vez, su vanidad e intereses, haciéndole comprender que el seria el Gefe de la nueva nación. Gainza, cediendo a la necesidad y a la conveniencia, a los grandes y diversos estímulos que lo impulsaban, para salvar su responsabilidad, sin contrariar las corrientes de la opinión, y sujetándose al voto de la Diputación provincial, convocó una Junta General de los empleados y corporaciones de Guatemala para que dictase las medidas convenientes sobre el capitalisimo asunto de la independencia. La Junta se reunió el día 15 de Setiembre de 1821, en el palacio de Gobierno. Valle tomo la palabra, y en un elocuentísimo discurso, demostró la necesidad y la justicia de la independencia, pero manifestando que, para proclamarla debía oírse el voto de la Provincias. Las luminosas ideas de Valle fueron acogidas con aplauso; mas su parecer, en orden al aplazamiento, no fue adoptado. La mayoría de la Junta, estimulada por las entusiastas e impetuosas manifestaciones del pueblo, reunido en masa, acordó se proclamase en el acto la Independencia de Centro-América. La Diputación provincial y el Ayuntamiento de Guatemala, órganos legítimos de la voluntad del pueblo, acordaron los puntos del Acta que debía celebrarse y Valle redactó aquel memorable documento. Valle también redactó el Manifiesto que publicó el Capitán General Gainza sobre el gran suceso de la independencia.

Junta Consultiva Provisional

En cierto modo, el tiempo le dio la razón a Valle, pues Centroamérica no estaba preparada para auto gobernarse. Prueba de ello, fue el caos que se dio luego de adoptada la independencia. Por un lado, la situación económica de las provincias de Centroamérica, al asumir su nuevo estado jurídico independiente, era calamitosa. Sin rentas en las arcas nacionales, y para atender sus gastos ordinarios el gobierno, tuvo que recurrir a préstamos.

La declaración de libre comercio resultó contraproducente, ya que comenzaron a salir del país cargamentos de monedas y oro pertenecientes a los españoles que huían ante la incertidumbre del nuevo gobierno. Esto desestabilizó la situación monetaria volviéndola más ruinosa.

A pesar de los problemas existentes, Valle dejó atrás su pasado con el imperio español. En representación de Comayagua, él formó parte de la Junta Provisional Consultiva que se estableció junto al jefe Gaínza, Mariano de Aycinena y Piñol, Miguel Larreynaga, Don José Valdes, Ángel María Candina, José Antonio Alvarado y Antonio Robles.

Estos hombres suprimieron el Gobierno de España, conservando el organismo gubernativo de la colonia. Además, decidieron mantener transitoriamente las leyes y autoridades españolas. Asimismo establecieron que las provincias eligieran a sus representantes para formar el congreso.

Dicho congreso se reuniría el 22 de marzo de 1822 para que ratificase la independencia, conformase la constitución y las bases del nuevo gobierno. Durante estos hechos Valle actuó con «gran prudencia y sentido político», comprendió que con la independencia se había dado un salto importante aunque peligroso, y que era necesario evitar una «caída mortal». También entendió que debía hacerse una «transición conciliatoria, una verdadera evolución social».

Se le encomendó a Valle la formación de un plan administrativo. Además, propuso comisiones de seguridad y defensa, instrucción pública, estadísticas, agricultura, comercio y hacienda pública.

Valle se encargó personalmente del ramo de rentas, departamento que según él era la «columna de bronce» donde descansaba la independencia. Trabajó incansablemente en la formación del nuevo gobierno, tenía en mente una «evolución política que gradual y prudentemente hiciese ganar terreno a la educación liberal de los pueblos, para que se crease un sólido régimen de libres instituciones en Centroamérica.»

En el transcurso de todo esto, los liberales rompieron el clima de cooperación existente en la formación del nuevo gobierno. Estos solicitaron la derogación del artículo 3 del Acta de Independencia, asimismo, pidieron que la elección de representantes de las provincias se dejara a las juntas gubernamentales que había elegido diputados a cortes, como también la formación de milicias nacionales, y la destitución de empleados sospechosos de tener conexiones con el antiguo régimen de la colonia. Además de querer participar en las deliberaciones de la Junta Consultiva.

Esta participación activa de los liberales en asuntos del gobierno, enfureció a las familias ilustres, quienes vieron sus privilegios de clase superior amenazados. Esto dio dio lugar al nacimiento de dos partidos políticos: los conservadores y los liberales, quienes a partir de ese entonces serían incapaces de trabajar en beneficio de la nación.

Los conservadores maniobraban con el único propósito de mantener los privilegios obtenidos durante el gobierno español. Mientras que los liberales querían imponer sus ideas a cualquier costo. Fue así, con este marcado divisionismo político, unido a la fragilidad de sus instituciones, dio lugar a que el futuro de Centroamérica girara alrededor de los acontecimientos en México.



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