¡Oh, Patria Esquiva!

Por: Ángela Valle

Con amorosa mano palpo tu cuerpo,
Oh, dulce patria esquiva.
Tu estás amorosamente recostada
sobre mi corazón y aviva tu amor
mi canto solitario.

Patria esquiva. Dulce tierra nativa
aromadora de mi lar dulcísimo.
Deja que te acaricie sobre el musgo
y contemple tu forma contra el cielo
único, agreste, aún oh, patria esquiva,
te llamo entre la triste muchedumbre
madrugadora, atroz, semisalvaje,
hermanada al dolor y a la tortilla
entre el maizal.

Y la peonada que el patrón humilla
te proclamó en la luz de la palabra
entre el trajín de tu gente sencilla,
en los libros abiertos y en las aulas.