Minería en Honduras

A finales del siglo XVI, el XVII y en el XVIII, la Provincia de Comayagua (Honduras) prosperó económicamente gracias a sus principales rubros entre ellos: el cultivo de la planta del tabaco de muy buena calidad, la producción de anís, las extracciones en los yacimientos mineros y por último el cultivo de la palma de banano en la costa norte.

Por la historia de Honduras, se puede comprobar que los pueblos prehispánicos ya extraían metales preciosos con el fin de aprovecharlos en sus vestimentas y objetos diversos; pero, no fue hasta la llegada de los conquistadores españoles, que estos yacimientos mineros tuvieron un importante crecimiento tanto demográfico como económico, a mediados del siglo XVIII sólo en la provincia, existían más o menos alrededor de 300 minas denunciadas y otras que se extinguían por la escasez del mineral.

En 1538 Las primeras minas producían significantes cantidades de oro, los que eran trasportados fuera del territorio nacional; y en 1540 con el descubrimiento de oro y plata en el valle del Río Guayape, la ciudad de Gracias a Dios, hoy Gracias (Lempira), dejó de ser la capital de la provincia, para ser trasladada a Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua que estaba localizada más cercana a los centros mineros.

Las primeras localidades mineras fundadas, fueron: “Santa Lucía”, “El Corpus”, “Apoteca”, “Cedros”, “Yuscarán”, “Sensenti” y “San Miguel de Heredia de Tegucigalpa”.