Monumento Natural Cuevas de Talgua

Monumento Natural Cuevas de Talgua

Talgua (palabra de origen Lenca que significa Tal: Caverna y gua: agua) se encuentran en el Parque Nacional Sierra de Agalta, en el municipio de Catacamas, Departamento de Olancho (a solamente 10 kilómetros de buena carretera desde el casco urbano de Catacamas).

Mediante Acuerdo 140-97, del gobierno liberal del ex Presidente de la República Carlos Roberto Reina, fueron declaradas Monumento Natural en 1997 y se le identifica como un parque eco arqueológico.

Los científicos coinciden en señalar que la majestuosidad de esta cavidad natural se moldeó hace aproximadamente un millón de años por las corrientes subterráneas del Río Pinabete, que al abandonar las profundidades de la colina se funde con el Río Talgua. En esta cuenca pueden hallarse varios sitios arqueológicos, testigos de los múltiples asentamientos humanos en esa zona desde hace casi tres mil años.

Entre todos los descubrimientos que han sorprendido a esta región, está el osario de las Cuevas de Talgua. La importancia de este enterramiento es que en Honduras se han descubierto pocas cuevas funerarias del período prehispánico, y estas son las primeras cuevas del país en ser investigadas científicamente. El descubrimiento se llevó a cabo en abril de 1994 por Jorge Yánez y Desiderio Reyes. Trepando por una pared de casi 30 pies de altura, a la luz de sus linternas pudieron divisar cientos de huesos humanos y varios restos de vasijas.

En el tramo de casi medio kilómetro, habilitado para ser visitado se pueden observar infinidad de formaciones rocosas con figuras diversas. Dentro de la cripta el visitante da rienda suelta a su imaginación. Abundan las estalactitas y estalagmitas creadas por la pérdida de agua ácida que disuelve la roca caliza. Está «La Catedral», llamada así, porque supuestamente los antepasados la usaban como un lugar sagrado donde preparaban los huesos para luego depositarlos en el interior de la cueva.

El techo elevado de la estalactita y estalagmita hacen imaginar un templo. El sonido del agua se hace más fuerte en algunos tramos, lo que explica que hay una cascada «atrapada» entre las rocas. En otro sector de la cueva, bajando gradas y a 500 metros bajo tierra está la cámara ritual o cementerio. Algunas de las osamentas han sido preservadas por una capa de calcio resplandeciente, depositada por casi un milenio por el agua que todavía se filtra por las paredes de piedra caliza de la Cueva.

Este es el fenómeno luminoso que encierra Las Cuevas de Talgua: los cristales de calcita brillan a la luz, dando lugar al nombre de “Calaveras Luminosas”. Se ha logrado determinar en el laboratorio que las osamentas encontradas en el interior de la Cueva de Talgua, datan del año 1000 antes de Cristo. Parte de la historia puede encontrarse en el Museo instalado afuera de las Cuevas, como parte del Centro de Atenciones para los Visitantes Ecoturísticos.

Calaveras luminosas de Talgua

¿Quiénes son lo habitantes de estas Cuevas?, continúa siendo un misterio para los diferentes equipos científicos que lo siguen investigando. Los huesos hallados hace diez años habían sido enterrados bajo tierra y desenterrados cuando la carne se consumió y se colocaron en una parte oculta de la Cueva. Aparentan ser personas de linaje, cuyos huesos apilados fueron guardados en bolsas, para que no volvieran al mundo de los vivos.

Se ignora a qué grupo étnico pertenecen los huesos, pero podrían ser de las etnias Pechs, Tawahkas, Lencas o Tolupan, habitantes pre-colombinos de las zonas adyacentes. Sin embargo, los análisis realizados a los 200 cadáveres hallados, demostraron que no consumían maíz, las bases alimenticias por excelencia entre los grupos pre hispánicas, presumiéndose que se alimentaban de raíces como la yuca. Es el primer caso con estas características que se descubre en Honduras. Por otra parte, los huesos indican que se trataba de gente excepcionalmente alta, de 1.79 metros, y más sana que las poblaciones indígenas de su época.

Olancho está sobre la frontera entre las dos zonas de la cultura americana: la mesoamericana y la andina. Esta región de Honduras es la confluencia de las herencias ancestrales lingüísticas, arqueológicas y antropológicas de esos grupos étnicos. Los antropólogos no conocen de ningún patrón como los hallados en el osario de Talgua.

Los sepulcros de personas, según establece la información del Museo de Talgua, era en pequeños bultos-bolsas de manta de algodón amarradas antes de ser llevados a las Cuevas. Las leyendas hablan de escuelas de brujería, localizadas a escasos kilómetros de la población de Talgua. Está «La Pintada», una piedra en la que se aprecian los rostros esculpidos de quienes supuestamente fueron los jefes de la zona. Arriba está el cerro «Miramar», donde aparentemente se estableció una piedra de sacrificios y ofrendas para los dioses.